Las mejores experiencias del 2025 (no es un top cinco)

Libros, videojuegos, música y películas. Uno de cada uno, sin orden en particular. No me dio la gana de que fuera un número redondo.

Mi parte favorita de un año que termina es mirar hacia atrás y recordar con cariño los mejores momentos. Hay algo mágico en la nostalgia, pero más que eso en la añoranza de volver a vivir las cosas por primera vez. Por eso, quiero empezar este 2026 con esta lista, que la pensé exclusiva para productos audiovisuales, pero en la que quiero incluir los elementos más destacados que llenaron de júbilo mi propia burbuja del entretenimiento.

Kingdom Come Deliverance 2

Más allá de ser un amante de las buenas historias, soy fanático de las buenas historias que son bien contadas. En la industria del videojuego, se suele priorizar el apartado gráfico (que sí, es muy importante) más que la diversión y que la propia narrativa. Este juego lo tiene todo y -mágicamente- todo lo hace bien.

La historia se centra en Henry, un escudero en la baja edad media de la Europa central, específicamente Bohemia, el corazón económico y militar del Sacro Imperio Romano Germánico. ¿Y por qué me gustó tanto? Porque se atreve a ser un juego distinto. No hay fantasía, ni dragones, ni orcos, ni montañas mágicas. Es uno de los contenidos audiovisuales más inmersivos en los que he tenido la fortuna de zambullirme. Parece infinito, simulando con suma destreza la sensación de que todas las acciones del jugador tienen consecuencias.

Además de la sensación de libertad, Kingdom Come Deliverance 2 está asentado en un motor gráfico impresionante; es como recorrer la Kutna Horá del siglo XIV en la actualidad. Las ciudades del juego respiran con vida propia y rodean al jugador con una credibilidad impresionante. Hace unos años estuve en Praga y siempre había soñado con vivir la Bohemia medieval; pararme frente a un caballero en armadura de placas o estar lo más cerca posible a una refriega en una fortaleza, incluso participar de un asedio a un casillo. No hay experiencia audiovisual que te acerque más a esas experiencias que este juego y, solo por eso, por hacer feliz al niño que creció leyendo sobre las cruzadas y gestas medievales, se merece un aplauso de pie.

La magia de los videojuegos está en eso: en la interacción. Son el producto audiovisual definitivo. Lo tienen todo. Y este título lo comprueba. Qué joya.

Sinners

Desde que empecé a escribir un libro de vampiros me he vuelto celoso. Debe ser un instinto básico del creador, querer ocultar el resto de las historias con elementos similares a la suya bajo el pretexto de la originalidad. Este año aprendí a compartir mis visiones y a enriquecerlas en base a las propuestas de los demás y así, soltando, he agarrado un millón de ideas y las he transformado en esa historia que pronto espero compartir con ustedes.

Mientras tanto, háganse el favor de ver esta película. Es impresionante. Lo tiene todo: actores carismáticos, tomas divertidísimas, una banda sonora enriquecedora y, lo más importante, una buena historia que contar.

A nivel técnico, Sinners toma riesgos a nivel de planos y encuadres, incluso jugando con la relación de aspecto de la pantalla en varias escenas, que son espectacularmente sublimes. No me quedan dudas de por qué fue un éxito en taquillas y, seguramente, no tardará en convertirse en un referencia para el cine de los próximos años; diría yo que de décadas.

The Wedding People

Phoebe Stone llega a uno de los hoteles más lujosos de Estados Unidos porque en la noche, cuando todos duerman, tiene planeado acabar con su vida. Qué premisa tan espectacular.

Nunca he sido muy aficionado a lo escuetas que resultan la mayoría de las historias de autores estadounidenses y Allison Espach no es la excepción a la regla. Su prosa es sencilla, a veces adusta y medio tacaña, pero eso solo la vuelve más espectacular cuando te regala un adjetivo muy bien utilizado, o una palabra mágica que le da sentido a todo un párrafo, incluso a un capítulo.

The Wedding People es una tragicomedia con tintes románticos y a veces filosóficos. Phoebe, como personaje, es un espejo de las inseguridades que nos acosan en el mundo moderno: las infidelidades, el sentirnos útiles y encontrar nuestro propio camino. A través de sus ojos terminan por brillar el resto de los personajes, que componen un enramado precioso de situaciones magníficas, dándole al libro una frescura que no había sentido en mucho tiempo.

La maestría de Espach está en camuflar una lectura reflexiva, a veces oscura y demasiado personal, en párrafos ligeros, fáciles de digerir y con un ritmo frenético. Sin duda, una de las lecturas que más me ha conmovido y que siempre recomendaré a ojo cerrado, aunque haya tenido que tenerlos abiertos al no poder parar de leer.

Porch Light

Una de las cosas más difíciles de describir en palabras es la música. Y no tengo idea de cómo hablarles de Porchlight Band, uno de los grupos que más me impactó en 2025. Quizás puedo decirles que suenan a esa música que ya no se hace o que los arreglos de sus canciones se parecen demasiado al rock sentimental de comienzos de la década del 2000. Pero eso sería hacerles un mal, porque en esas dos frases no puedo resumir a lo que suenan, a lo que hacen sentir.

Sin duda entre mis canciones favoritas del año, Recognize You, suena a tristeza; a corazón desgarrado. Y eso la hace hermosa, por las emociones, por lo mucho que se asemeja al dolor. No considero que 2025 haya sido un año triste, pero esta canción puede representar fácilmente los colores de los momentos más oscuros de los últimos meses.

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